jueves, 23 de julio de 2015

¿Es coherente?

Ejemplo 1
El día estaba nublado. El último tren sale de la estación terminal a la medianoche. Es conveniente incorporar la harina de a poco, a medida que se revuelve la preparación. ¿Me alcanzás la lapicera? Aquel episodio fue fundamental para la historia de nuestro país. (No es coherente)

Ejemplo 2
¡Ah, ése! Nunca lo encuentro cuando lo busco.   Sin cotexto no puedo atribuir significado seguro a “ese” y “lo”
El texto completo pudo ser:
-       Necesito un destornillador.                                      
-       ¿Éste te sirve?
-       ¡Ah, ése! Nunca lo encuentro cuando lo busco.
O
-       ¿Lo llamaste a Luis?
-       ¡Ah, ése! Nunca lo encuentro cuando lo busco.

Ejemplo 3
Llegué a San Martín de los Andes. Viajé por Austral. El tiempo era espléndido, así que no usé la ropa de abrigo que había llevado. (Es coherente)
Requiere competencia o conocimiento enciclopédico a efectos de interpretar qué es Austral o San Martín de los Andes.

Ejemplo 4  Progresión temática
El sistema braile, inventado en el siglo XIX, está basado en un símbolo formado por seis puntos: aquellos que estén en relieve representarán una letra o un signo de la escritura en caracteres visuales.
Es importante destacar que no es un idioma, sino un código. Por lo tanto, las palabras y la sintaxis serán las mismas que para los caracteres visuales.
Tomando en cuenta los pocos símbolos resultantes de los seis puntos del signo generador, hubo que crear los llamados “signos dobles”: se trata de símbolos que dan un nuevo significado a la letra a la que anteceden. Tal es el caso del símbolo que antecede a otra letra para anunciar que se trata de una mayúscula. Otro símbolo doble es el que antecede a una letra para representar un número.

Tema: símbolos dobles
Subtema 1 – mayúsculas                    Subtema 2 – número




¿Posee cohesión?

Estas relaciones de sentido que se entretejen se expresan en la superficie del texto a través de mecanismos lingüísticos- es decir propios de la lengua-: elipsis, sustitución pronominal y por sinonimia, y uso de conectores.

1.      Elipsis – se omite una palabra que puede deducirse por el cotexto.
Es importante destacar que no es un idioma, sino un código. (Se refiere al “sistema braile”, expresión que se presentó en la oración anterior).

2.      Sustitución – para evitar reiteraciones una palabra o una expresión completa puede sustituirse a través de dos mecanismos:

a.       Referencia pronominal – se reemplaza la palabra o expresión por una forma pronominal.

Ya que no es posible colocar una tilde encima de los puntos correspondientes a las vocales fue necesario inventar un nuevo símbolo para cada una de ellas. (“Ellas” reemplaza “vocales con tilde”).


b.       Sinonimia – la palabra o expresión es sustituida por otra palabra o expresión de sentido semejante.

Dado que los sesenta y cuatro signos resultantes eran insuficientes, se intentó utilizar un signo generador de ocho puntos para aumentar en número de combinaciones posibles, pero esa opción resultaba incómoda para la lectura…  (El término “opción” reemplaza la expresión “signo generador de ocho puntos”).

3.      Conectores – se trata de palabras o grupos de palabras que establecen relaciones lógicas, temporales u organizativas entre las oraciones.

Ejemplo: si bien la cohesión no es la condición necesaria para que exista coherencia, un texto bien cohesionado ofrece garantías para su mejor interpretación.

Ejemplo 1: (Es coherente aunque no esté cohesionado)
Piedras enormes, rojo sol y el polvo
alzando en nubes sobre tierra seca…                        Alma muerta, Alfonsina Storni

 Ejemplo 2: (A pesar de poseer conectores no es coherente)

Alejandro y Sebastián, mientras tanto viste una vidriera de colores aunque hay osos en el zoológico. Sin embargo yo no fui a Italia.


En el siguiente fragmento de Cortázar no hay recursos de cohesión, y por lo tanto, la coherencia, aunque existe, no está explícita:

Un fama anda por el bosque y aunque no necesita leña mira codiciosamente los árboles. Los árboles tienen un miedo terrible porque conocen las costumbres de los famas y temen lo peor. En medio de todos está un eucalipto hermoso, y el fama al verlo da un grito de alegría y baila tregua y baila catala en torno a un perturbado eucalipto, diciendo así:
-       Hojas antisépticas, invierno, gran salud, gran higiene.
Saca un hacha y (…)

Cortázar, J.: “Fama y eucalipto” en Historias de cronopios y de famas, Bs. As., Minotauro, 1969.

Lo que dice el fama podría parecer incoherente, pero lo que ocurre es que la coherencia no está explicitada con recursos gramaticales, sino que el lector es el que establece el sentido relacional entre las palabras. Si quisiéramos que el enunciado del fama fuera muy cohesivo tendría que ser algo así:
“Las hojas de ese árbol tienen propiedades antisépticas para las vías respiratorias. La inhalación de su infusión ayuda a aliviar los resfríos, que son malestares propios del invierno, por lo tanto son apropiados para la higiene, es decir, el cuidado de la salud”
Este fragmento, tan aburrido y poco literario, es lo que necesitaría un lector cuyo conocimiento del mundo y de los textos literarios no fuera suficiente para encontrar coherencia en las palabras del personaje.

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