¿Es coherente?
Ejemplo 1
El día estaba nublado. El último tren sale de la estación terminal a la
medianoche. Es conveniente incorporar la harina de a poco, a medida que se
revuelve la preparación. ¿Me alcanzás la lapicera? Aquel episodio fue
fundamental para la historia de nuestro país. (No es coherente)
Ejemplo 2
¡Ah, ése! Nunca lo encuentro cuando lo busco. Sin cotexto no puedo atribuir significado
seguro a “ese” y “lo”
El texto completo pudo ser:
-
Necesito un destornillador.
-
¿Éste te sirve?
-
¡Ah, ése!
Nunca lo encuentro cuando lo busco.
O
-
¿Lo llamaste a Luis?
-
¡Ah, ése!
Nunca lo encuentro cuando lo busco.
Ejemplo 3
Llegué a San Martín de los Andes. Viajé
por Austral. El tiempo era espléndido, así que no usé la ropa de abrigo que
había llevado. (Es coherente)
Requiere competencia o conocimiento enciclopédico
a efectos de interpretar qué es Austral o San Martín de los Andes.
Ejemplo 4 Progresión
temática
El sistema braile,
inventado en el siglo XIX, está basado en un símbolo formado por seis puntos:
aquellos que estén en relieve representarán una letra o un signo de la
escritura en caracteres visuales.
Es importante
destacar que no es un idioma, sino un código. Por lo tanto, las palabras y la
sintaxis serán las mismas que para los caracteres visuales.
Tomando en cuenta los
pocos símbolos resultantes de los seis puntos del signo generador, hubo que
crear los llamados “signos dobles”:
se trata de símbolos que dan un nuevo significado a la letra a la que
anteceden. Tal es el caso del símbolo que antecede a otra letra para anunciar
que se trata de una mayúscula. Otro
símbolo doble es el que antecede a una letra para representar un número.
Tema: símbolos dobles
Subtema 1 – mayúsculas Subtema
2 – número
¿Posee cohesión?
Estas relaciones de sentido que se
entretejen se expresan en la superficie del texto a través de mecanismos
lingüísticos- es decir propios de la lengua-: elipsis, sustitución
pronominal y por sinonimia, y uso de conectores.
1.
Elipsis –
se omite una palabra que puede deducirse por el cotexto.
Es importante
destacar que no es un idioma, sino un código. (Se
refiere al “sistema braile”, expresión que se presentó en la oración anterior).
2.
Sustitución – para evitar reiteraciones una palabra o una expresión completa puede
sustituirse a través de dos mecanismos:
a.
Referencia pronominal – se reemplaza la palabra o
expresión por una forma pronominal.
Ya
que no es posible colocar una tilde encima de los puntos correspondientes a las
vocales fue necesario inventar un nuevo símbolo para cada una de ellas. (“Ellas”
reemplaza “vocales con tilde”).
b.
Sinonimia – la palabra o expresión es
sustituida por otra palabra o expresión de sentido semejante.
Dado
que los sesenta y cuatro signos resultantes eran insuficientes, se intentó
utilizar un signo generador de ocho
puntos para aumentar en número de combinaciones posibles, pero esa opción resultaba incómoda para la
lectura… (El término “opción” reemplaza la expresión “signo
generador de ocho puntos”).
3.
Conectores – se trata de palabras o grupos de palabras que establecen relaciones
lógicas, temporales u organizativas entre las oraciones.
Ejemplo: si bien la cohesión no es la condición necesaria para
que exista coherencia, un texto bien cohesionado ofrece garantías para su
mejor interpretación.
Ejemplo 1: (Es coherente aunque no esté cohesionado)
Piedras
enormes, rojo sol y el polvo
alzando
en nubes sobre tierra seca… Alma muerta, Alfonsina Storni
Ejemplo 2: (A pesar de poseer conectores no es coherente)
Alejandro
y Sebastián, mientras tanto
viste una vidriera de colores aunque
hay osos en el zoológico. Sin embargo
yo no fui a Italia.
En el siguiente fragmento de Cortázar no hay recursos
de cohesión, y por lo tanto, la coherencia, aunque existe, no está explícita:
Un fama anda por el bosque y aunque no necesita leña
mira codiciosamente los árboles. Los árboles tienen un miedo terrible porque
conocen las costumbres de los famas y temen lo peor. En medio de todos está un
eucalipto hermoso, y el fama al verlo da un grito de alegría y baila tregua y
baila catala en torno a un perturbado eucalipto, diciendo así:
-
Hojas antisépticas,
invierno, gran salud, gran higiene.
Saca un hacha y (…)
Cortázar, J.: “Fama y
eucalipto” en Historias de cronopios y de
famas, Bs. As., Minotauro, 1969.
Lo que dice el fama podría parecer
incoherente, pero lo que ocurre es que la coherencia no está explicitada con
recursos gramaticales, sino que el lector es el que establece el sentido
relacional entre las palabras. Si quisiéramos que el enunciado del fama fuera
muy cohesivo tendría que ser algo así:
“Las hojas de ese árbol tienen
propiedades antisépticas para las vías respiratorias. La inhalación de su
infusión ayuda a aliviar los resfríos, que son malestares propios del invierno,
por lo tanto son apropiados para la higiene, es decir, el cuidado de la salud”
Este fragmento, tan aburrido y poco
literario, es lo que necesitaría un lector cuyo conocimiento del mundo y de los
textos literarios no fuera suficiente para encontrar coherencia en las palabras
del personaje.
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