viernes, 22 de octubre de 2010

Variación individual en respuesta a los agentes estresantes

La gente varía enormemente en su respuesta a situaciones estresantes. Algunas personas salen ilesas después de las experiencias horribles de la guerra o después de ver diez films seguidos de Jerry Lewis. No es posible medir el estrés simplemente evaluando el estímulo o el suceso en sí. El alcance del estrés depende de cómo interpreta cada individuo cada experiencia negativa. Gran parte de lo que sabemos sobre el estrés nos llega a través del intento de descifrar esas variables psicológicas que intervienen.
Una de las variables que surgen de las recientes investigaciones es la distinción entre el estrés constructivo y el destructivo. El primero es el que aparece cuando una situación particular es vista como un desafío y el individuo percibe la posibilidad real de ganar, sea material, emocional o espiritualmente. En el segundo, el individuo que lo experimenta tiende a acentuar la posibilidad de pérdida. Por lo tanto, las respuestas constructivas y destructivas dependen del contexto. Una evaluación positiva puede ser evidente en cierto contexto situacional, pero no en otro. Hoy se sabe que estos dos estados diferentes de estrés están asociados con dos estados cerebrales diferentes, identificables.
Cuando alguien se siente amenazado por una pérdida, se hace evidente la respuesta de estrés completa, con niveles elevados de neurotransmisores y cortisol. Cuando alguien percibe una situación como un desafío, aunque haya niveles altos de neurotransmisores, no hay aumento de cortisol. En consecuencia, la persona desafiada no está bajo el riesgo de los efectos somáticos que se producen cuando aumentan los niveles de cortisol. La persona que vive en medio de acontecimientos estresantes que toma como desafíos, puede tener mucho éxito, mientras otro que ve en los mismos acontecimientos una amenaza, puede ser destruido por el estrés.

De  Cuestiones de la mente de Michael Gazzaniga

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